Ronnie O’Sullivan en ‘El Mundo Deportivo’
David Llorens – 02/07/2009 03:00
Es un genio, nadie lo duda. Acaso el mayor talento natural que haya dado jamás el snooker, ese billar talla XXL cuajadito de bolas de colorines que hay que introducir en las troneras en un orden determinado y que es casi una religión en Gran Bretaña. Le llaman ‘El Cohete’, ‘El Exocet de Essex’ y ‘El Mago’ y, como les sucede a todos los genios, sólo una línea muy fina le separa de la locura. Quizá por eso le definan como excéntrico o insoportable, según el grado de afinidad de quien utilice el adjetivo. Se llama Ronnie O’Sullivan y es tricampeón del mundo y número uno mundial de este deporte.
Su palmarés no deja dudas de su eficacia: profesional desde 1992, ha ganado 44 torneos, ha conquistado el título mundial en tres ocasiones (2001, 2004 y 2008), acumula casi seis millones de libras enganancias –segundo de todos los tiempos– y sólo tiene 33 años.
Esto, aunque elocuente, no bastaría para convertirle en una leyenda. Lo que le hace especial essu carisma autodestructivo, su capacidad de polarizar la atención y de atraer al público, tanto que sus andanzas suelen dar carnaza a los tabloides sensacionalistas.
Precoz como pocos, O’Sullivan ha quemado las etapas con una velocidad que hace honor a su sobrenombre: ya había conseguido un ‘century’ (sumar cien puntos o más) a los diez años de edad y un 147 (la máxima puntuación posible) a los 15. A los 16 ya era profesional y ganó sus 38 primeras partidas, un récord nunca igualado, clasificándose para disputar el Campeonato del Mundo a los 17, otra plusmarca. Ganó su primer torneo antes de cumplir los 18 y así hasta hoy, cuando con sólo 33 años y un larguísimo camino por delante en una modalidad que permite cierta longevidad está considerado como el mejor jugador de todos los tiempos. El problema es que nadie sabe cuánto durará. Y él menos que nadie.
El George Best del tapete
Depresivo, adicto, perfeccionista, paranoico, autocrítico y pagado de sí mismo, se le considera el George Best del snooker, así que nadie se atreve a pronosticar ni cuándo ni, sobre todo, cómo terminará su carrera.
Se suele decir que las personalidades tan complejas son fruto de familias desestructuradas; el problema es que ‘desestructurada’ es un epíteto demasiado suave para definir a la familia O’Sullivan. Ronnie nació enWordsley(Inglaterra) pero se crió entre lujos en el exclusivo barrio de Manor Road, en Essex. Su padre, propietario deuna cadena de sex shops del Soho londinense, está cumpliendo cadena perpetua desde 1992 en el penal de la Isla de Sheppey por asesinar salvajemente al guardaespaldas de Charlie Kray, uno de los gemelos Kray que dominaron el crimen organizado del East End de Londres durante los años 50 y 60. Se pelearon en un club nocturno de Chelsea y, aunque en el juicio el acusado adujo primero que no estaba allí y posteriormente que actuó en defensa propia, el hecho de que le apuñalara decenas de veces hizo pensar otra cosa al juez. La madre, siciliana, también cumplió una pena de cárcel, aunque sólo de siete meses y por evasión de impuestos.
El prodigioso ‘Mago’ heredó los controvertidos genes de papá y mamá y acumula una interminable lista de sanciones por conductas y desplantes de lo más variopinto, tanto dentro como fuera del tapete verde. Comenzó a dejarlo claro en el Mundial de 1996, con sólo 20 años de edad. La primera ronda le emparejó con el canadiense Alain Robidoux, a quien consideraba un rival inferior. Aunquediestro, Ronnie jugó el partido como zurdo, ganando cómodamente. Al finalizar la eliminatoria, su rival se negó a darle la mano alegando que O’Sullivan había sido “irrespetuoso”. ‘El Cohete’ respondió a su modo: “Yo soy mejor con la izquierda que él con la derecha”. La organización del torneo abrió una investigación y Ronnie tuvo que demostrar que no había rebajado su competitividad a propósito: le enfrentaron tres partidas con un ex campeón mundial jugando como zurdo y ganó3-0. Caso archivado. Pocos días después y en ese mismo Mundial hubo otro sonado incidente cuando O’Sullivan agredió al jefe de prensa del torneo, llevándose un buen rapapolvo económico.
Como Kate Moss
En 1998 ganó el Irish Masters colocado de marihuana hasta las cejas, siendo desposeído del título y de las 90.000 libras del premio. Nunca ha ocultado su paso por la Priory Clinic, un centro de desintoxicación de la ‘beautiful people’ por donde han pasado, entre otros, Kate Moss y Paul Gascoigne, y conoció a su actual pareja en una sesión de ‘Narcóticos Anónimos’.
Respondón y altivo
Sus relaciones con los rivales son agridulces, por decirlo suavemente. En una ocasión, enfrentado a Stephen Hendry, perdía 0-4 cuando remontó la partida. A punto de vencer, y sin previo aviso, se dirigió a Hendry, le tendió la mano diciéndole “ya he tenido bastante por hoy” y se largó. Nueva multa, tanto económica como de puntos en el ranking.
Tampoco es un lecho de rosas su tacto con la prensa. En el Open de China del pasado año, celebrado en Pekín, un periodista le preguntó algo que no le gustó. Su reacción fue decirle que le hiciera una felación, preguntarle por el tamaño de su pene y simular un acto explícitamente sexual con el micrófono.
Fuente: El Mundo Deportivo













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