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Hendry y Williams: Pensamientos encontrados

Este artículo no tiene el título al azar, no sustituyo los “sentimientos” por capricho. En el encuentro en primera ronda de estos genios del snooker pensaron más que sintieron, y quizás este hecho se nos había escapado a muchos.

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Era lógico poner muchas esperanzas en una partida como ésta. Hendry y Williams no sólo jugaban uno contra otro, sino contra ellos mismos. Jugar en el Crucible tiene su encanto, tiene magia, los aficionados se encuentran en un recinto inmejorable y los jugadores debutantes sienten que entran a formar parte de la historia. Sin embargo, estos dos ya son gran parte de esa historia y es más que probable que su emoción sea menor.

Pongámonos en antecedentes. Stephen Hendry está (casi) unánimemente considerado como el mejor jugador de todos los tiempos. Atesoró entre 1990 y 1996 seis títulos de Campeón del Mundo, temporadas en las que fue número 1 del ránking. El séptimo lo consiguió precisamente frente a Mark Williams en 1999. Desde entonces, y ya han pasado diez años, sólo ha conseguido cinco títulos más, a pesar de no haber salido nunca del top-16. Quienes tuvieran la oportunidad de verle jugar durante su apogeo comprobarían su elevado ritmo y su precisión a la hora de embocar bolas largas, sin olvidarnos de que ha sido el mejor de la historia jugando a tronera central. Su facilidad para conseguir grandes breaks le han llevado a sumar más de 700 centenas a lo largo de su carrera (todavía ostenta el récord en un Campeonato del Mundo: 16), además de unas ganancias de unos 10 millones de euros. Por otro lado, Mark Williams no es apenas conocido para los recién llegados, pero fue nº1 durante tres temporadas y bicampeón del mundo en 2000 y 2003. Las bolas largas eran su especialidad y ocupa el noveno puesto en centenas, a pesar de que cuando tenía el frame ganado solía hacer tiros de exhibición. Asimismo, es uno de los pocos jugadores que han conseguido un 147 en el Crucible.

Después de esta clase de Historia, algo aburrida pero necesaria para contextualizar, hemos de tener en cuenta un aspecto vital en todos los deportes: el hambre. Y no, no hablaremos de nuestro querido Stephen Lee. Stephen Hendry lo ha ganado todo ya. Por supuesto que le hará ilusión ganar un Campeonato del Mundo, pero entre ocho y siete no hay tanta diferencia entre uno y ninguno. Lo mismo que Federer se ha visto superado por el empuje de Nadal. Lo mismo que Ronaldinho llegó a la cumbre y perdió el interés. Si bien en el snooker el aspecto físico no es tan determinante como en otros deportes, el cansancio mental también hace mella y la capacidad de concentración se ve reducida sobre todo en casos como éste, en los que no se tiene un deseo extremo de victoria. Cuando mantienes durante años un nivel TAN alto y sabes que puedes efectuar casi cualquier golpe que te propongas, es más fácil desmoralizarse cuando no te salen las cosas. Por ponerlo de otra manera, para O’Sullivan sería una catástrofe caer eliminado en 1ª ronda del WSC mientras que para mí sería un sueño casi inalcanzable.

Así pues, en términos objetivos la partida que jugaron no fue tan mala y hubo fases defensivas de cierto nivel. De los 17 frames en 11 hubo breaks superiores a 50. Otra cosa es que les midamos con distinto rasero que a otros y pensemos, ingenuos, que vamos a ver una partida antológica con el nivel que tenían hace unos cuantos años. Todo esto sin hablar del problema añadido que sufrió Mark Williams con la suela de su taco. La partida fue interesante en términos de emoción y tensión, así lo reconocieron los comentaristas de la BBC, que saben mucho más que cualquiera de nosotros.

Loquillo: “Cuando fuimos los mejores”


  1. baulkzone
    25-04-09 en 23:11 | #1

    Dos cosillas:

    Caer eliminado en primera ronda, para tí es un sueño CASI inalcanzable. ¿Todavía tienes esperanzas? jeje.

    A mí, en ocasiones, la partida me pareció una partida entre dos buenos jugadores que están haciendo tiempo hasta que cierren el pub. Me decepcionó tanto talento y tan poca hambre (por citar un término que tú has usado).

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